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Prevención y cuidados dentales infantiles

La salud bucal de nuestros pacientes es nuestra principal preocupación. Para ello es fundamental realizar revisiones periódicas y aplicar medidas preventivas:

Limpiar la boca de los niños
Desde la salida del primer diente es importante que los padres limpien los dientes de los bebes mediante una gasa húmeda. A partir de los 2-3 años, son ellos, mediante juegos de imitación, los que se van a cepillar los dientes colaborando con sus padres para terminar correctamente el cepillado.
En esta etapa, podemos utilizar pasta de dientes infantil fluorada. Ha de realizarse tras las principales comidas y antes de ir a la cama. La pasta dental se incorporará siempre que el niño aprenda a escupirla y no a tragarla, siendo variable el aprendizaje en cada niño.
Comprar un cepillo dental siempre adaptado al tamaño de la mano y de la boca.
También enseñaremos el uso del hilo dental, imprescindible para la higiene oral en etapas más mayores, a partir de los 7 años.
El mejor ejemplo para un niño siempre son sus padres. El cepillado dental delante de sus hijos creará un buen hábito de higiene oral.

Revisiones periódicas y fluoraciones
Se debe visitar al dentista periódicamente, acostumbrando al niño y evitando la ansiedad y temor a lo desconocido. Esta medida tendrá la ventaja de detectar cualquier problema en su etapa inicial, por lo que la solución será más sencilla y menos traumática, previniendo el miedo al dentista.
Comenzaremos a realizar las fluoraciones a partir de los 4 años de edad, dos veces al año, hasta la erupción de todas las piezas definitivas, mediante unas cubetas con flúor colocadas en boca durante un minuto. Se recomendara el uso diario o semanal de flúor como enjuague a partir del momento en el que el niño sea capaz de escupir correctamente.

Miedo al dentista
La mejor manera de prevenir el miedo es llevar al niño al dentista cuando salen los primeros dientes, de modo que se familiarice con el ambiente del consultorio así como con el dentista.
Para reducir este miedo, se recomienda antes de la primera consulta, llevar al niño para que conozca la clínica, al dentista, al auxiliar, el material y se le haga una visita como si fuera una excursión.
Cuando usted necesite ser revisado por el dentista (un tratamiento sencillo y corto) lleve siempre al niño. Verá que usted no se queja y se les podrá explicar de manera sencilla a los niños lo que se está haciendo para que sienta que no es algo malo o que haya que temer. Evitar comentarios negativos del dentista delante de su niño y decirle lo simpáticos que son en esta clínica.

TRATAMIENTO DE LOS HÁBITOS EN ODONTOPEDIATRIA
Los hábitos en odontopediatría, son en muchas ocasiones derivados de los problemas obstructivos en la vía aérea en desarrollo en edades infantiles muy tempranas, realizando una acomodación miofuncinal (músculos) al trastorno ocasionado por el colapso en dicha vía aérea.

La respiración bucal es el primer hábito en odontología infantil que debemos corregir lo antes posible, sabiendo que en la mayoría de casos es por un problema obstructivo, bien sea de narinas, (colapso) hipertrofia de amígdalas 3-4-5, o hipertrofia adenoidea 3-4-5. Después de la resolución de dichos problemas mediante intervención del otorrino con cirugía, el dentista intervendrá mediante unos estimuladores nasales junto con unos obturadores bucales permeables en primer lugar, semipermeables 2-3 meses posteriores e impermeables.
A los 2-3 meses de uso, seremos capaces de controlar y corregir tanto el colapso como la incompetencia labial ocasionada por la respiración bucal.
Todos los estimuladores son cómodos de llevar y plantearemos siempre el tratamiento como un juego, acomodando el horario de estudio de los niños al cumplimiento de dicho tratamiento y en horas nocturnas.

La deglución atípica es la originada por posiciones bajas de la lengua, como consecuencia de la presencia de un frenillo en grado 3-4-5, que impide desarrollos adecuados del maxilar en épocas de desarrollo cráneo facial infantil, en edades tempranas anteriores a los 9 años. En otras ocasiones, debido a una macroglosia (lengua grande) que hace que no tenga espacio suficiente la lengua para su movilidad, se puede plantear la reducción quirúrgica de su tamaño.
Ante la presencia de un frenillo 4-5, que impide el correcto movimiento de la lengua, primero realizaremos un tratamiento quirúrgico eliminándolo, mediante una sencilla intervención, enviando al niño al especialista pediátrico adecuado. Una vez corregido el frenillo, pasaremos a la corrección del hábito.
La corrección de la deglución, la haremos mediante estimuladores linguales, que nos llevaran la lengua en todo momento a una posición adecuada en el paladar, ejerciendo al mismo tiempo un sellado labial. Son cómodos de llevar y solo requieren morderlos, indicaremos su uso en horas de estudio o en horas de juego.

La incompetencia labial, la trataremos mediante unos estimuladores labiales adecuados al tamaño de la cavidad oral de cada niño. Son muy cómodos y se pueden utilizar en las horas de estudio e incluso para dormir, (puesto que no interfiere para nada en la relajación previa a la conciliación del sueño) crearemos un sellado labial adecuado, que originará una posición lingual y al mismo tiempo adecuada.